Tanto palo que OCRAM le da a Armando Massérado, debería también fijarse un poquito en otros organismos que, al no ser gubernamentales, hacen lo que quieren, que no siempre es lo que se debe.

Más libros y menos cachivaches por favor sra. presidenta casi vitalicia de la CPL
La Cámara Peruana del Libro tiene a una presidenta llamada Gladys Díaz. ¿Alguien me puede decir cuántos años lleva en su cargo esa señora? Si tanto critican a Massérado por ser vitalicio…¿ por qué en la CPL no entran nuevos aires?
Basaré este artículo en datos del principal evento que realiza este organismo, la Feria Internacional del Libro de Lima. Asisto a ella desde hace más de cinco años. Nunca he faltado un solo día.
Con ese récord, puedo asegurar que el evento cada vez está más lejos de ser “del libro”.
Hay un exceso de stands de lectura veloz, de cursos de inglés, de ventas de carritos, de ventas de souvenirs. Hay stands del ministerio de Trabajo¿? qué cosa tiene que ver ese Ministerio con un libro, no sé. Hay stands en donde se venden videos documentales, videos de música, etc.
Sé que me dirán que todo eso puede entrar dentro del espacio “cultura”. Sí lo es, El Comercio lo dice, pero entonces mejor que se cree una feria de la Cultura, porque el libro queda fuera completamente FUERA de los lectores de verdad.
Que la meta sea llegar al cuarto de millón de visitantes, pero de visitantes realmente interesados en libros, en leer para aprender y ayudar a salir esto adelante.
Separando a editoriales como Norma, FCE, Planeta, que por su poder económico tienen grandes stands en zonas preferenciales, el resto de editoriales, en su mayoría incipientes editoriales peruanas, están por las esquinas, rezagadas o tapadas por postales turísticas. Estas empresas simplemente llenan espacio porque tienen poder económico, dinero para vender cómo leer diez mil palabras en un microsegundo, pero de libros no saben ni qué es una prefacio.
Si la presidenta de la CPL, piensa que la feria es un éxito, me da pena no coincidir con ella. Porque cada vez hay menos libros y más cachivaches, y solo Daniel Alarcón salvará el Perú. Por este joven valor de nuestra literatura, sí pago la entrada con mucho gusto.






